Máster Universitario en Ingeniería Biomédica
Perfiles de salida

Un ingeniero biomédico es un profesional que utiliza los métodos y competencias propios de la ingeniería para dar solución a problemas y nuevos retos en el ámbito de la biología, la medicina y la salud en general.  Se trata de un sector en plena expansión, que mueve millones de euros y que demanda un número creciente de profesionales. La potencialidad de los conocimientos que se vertebran en torno a la Ingeniería Biomédica abre un amplio abanico de perfiles profesionales requeridos, que incluyen la investigación básica y aplicada, pero también actividades relacionadas con los productos y servicios sanitarios: especialistas en diseño y mantenimiento de equipos y sistemas de electromedicina, imagen médica o instrumentación biomédica, tratamiento y transmisión de señales y otros datos biomédicos, diseño y construcción de prótesis y sistemas de diagnóstico y de terapia, incluyendo las nanobiotecnologías, evaluación y certificación, comercialización, así como especialistas en gestión de la tecnología en el ámbito hospitalario de los sistemas de salud. Estas son los principales perfiles y competencias profesionales relacionados con esta titulación. 

Además del ámbito de la investigación, propio del Máster, los dos ámbitos profesionales en los que se sitúa el desarrollo de actividades de los egresados son el industrial y el sanitario.

Ámbito industrial.

En el ámbito industrial, son diversos los subsectores que demandan este tipo de especialización.  Según la segmentación realizada en el Libro Blanco de I+D+I en el sector de Productos sanitarios, publicado por la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (FENIN) y promovido por el Ministerio de Ciencia y Tecnología y el Ministerio de Sanidad y Consumo, podemos hablar de 10 subsectores principales que actúan como demandantes  de este tipo de especialización:

  • Electromedicina
  • Diagnostico in vitro
  • Nefrología.
  • Cardiovascular, Neurocirugía y Tratamiento del Dolor.
  • Implantes para Cirugía Ortopédica y Traumatología.
  • Ortopedia.
  • Productos Sanitarios de un solo Uso.
  • Servicios Sanitarios.
  • Tecnología Dental.
  • Óptica y Oftalmología.

Según los estudios de EUCOMED, la entidad que representa la industria europea de las tecnologías médicas, este sector está creciendo a un ritmo del 5% anual, registrándose unas ventas de 95 billones de euros en 2009, más del 30% de las ventas mundiales del sector. Hay alrededor de 22500 empresas de tecnologías médicas en Europa, de las cuales un 80% son PYMEs con menos de 250 empleados. El número total de empleados en el sector supera las 500.000 personas.

En lo que respecta a España la FENIN, en un reciente informe sobre el papel del sector en el fortalecimiento de la economía española, destaca la evolución positiva del sector en los últimos años, y la solidez del tejido industrial.  En 2008, el sector en España facturó más de 8300 millones de euros en 2008 (un 0,8% del PIB) siendo responsable de más de 29000 empleos directos. Se destaca también que se trata de un sector altamente innovador, invirtiendo en los últimos años entre el 3% y el 6% de su facturación en actividades de I+D (390 millones de euros en 2008).

Aunque la balanza comercial española de Tecnologías Sanitarias sigue siendo deficitaria, el volumen de exportaciones se incrementó un 15% durante el periodo 2005-2009. Se trata pues de un Sector con alto potencial de crecimiento en España, generador de empleo cualificado, con un tejido industrial sólido, y con una apuesta firme por la iniciativas de I+D+i.  Para que el crecimiento del sector en esta línea, es fundamental que pueda estar apoyado en personal adecuadamente formado y preparado.

Ámbito sanitario.

La formación proporcionada por el Máster en Ingeniería Biomédica desempeña un papel muy importante en el ámbito clínico y hospitalario. En los centros hospitalarios confluyen las técnicas y tecnologías más avanzadas y sofisticadas de nuestro Sistema Sanitario. No obstante, en la mayor parte de los centros, no existe personal que combine conocimientos técnicos con una adecuada formación sobre el ámbito biomédico o biológico, que es el campo de aplicación de estas tecnologías, quienes deberían responsabilizarse de tareas de gran importancia como la definición de los criterios de adquisición del equipamiento, la utilización más adecuada de los equipos o la racionalización de su uso.  Estas actividades, quedan en muchos casos diluidas entre diferentes responsables (gerencia, jefaturas de servicio, personal sanitario diverso, etc.), siendo a menudo el personal comercial de las empresas distribuidoras quien acaba siendo el vehículo de información y adiestramiento del personal del Hospital. Esta confusa situación deja bien clara la necesidad de personal adecuadamente formado, como los titulados en Ingeniería Biomédica, con la capacidad de tomar decisiones sobre las políticas más adecuadas, desde el punto de vista de las necesidades del centro sanitario y el sistema de salud.

Diversas recomendaciones, como la norma UNE 209001, “Guía para la gestión y el mantenimiento de productos sanitarios activos no implantables” establece las necesidad de un Responsable de Electromedicina en los centros sanitarios con más de 250 camas acompañado, para hospitales de primer nivel, de un equipo de técnicos en la proporción de 1 por cada 50 camas. Sin embargo, hasta la fecha, sólo el 10% de los grandes hospitales cuenta con un Servicio de Electromedicina o Ingeniería Clínica integrado en el propio centro.

La Circular 3/2012 de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), recoge las recomendaciones aplicables en la Asistencia Técnica de Productos Sanitarios en los Centros Sanitarios en todos los Servicios de Salud. En su apartado de recomendaciones, se indica que “La instalación, utilización y mantenimiento de los productos sanitarios deben ser encargados a personas y/o entidades que posean el conocimiento necesario gracias a una formación especializada y/o a una experiencia práctica adquirida. La cualificación del personal se valorará en función de los productos y debe quedar demostrada para cada uno de los equipos sobre los que va a actuar”.

Asimismo, se considera el Máster en Ingeniería Biomédica como una de las titulaciones académicas que conducen a dicha cualificación profesional: "La entidad responsable de proporcionar el mantenimiento (el fabricante, su representante, el Centro Sanitario o el SAT) encargará dichas tareas a personal que haya sido previamente cualificado. La cualificación del personal se adquiere a través de una titulación académica o formación reglada específicas (por ejemplo, Técnico de Electromedicina, Ingeniero Clínico, Master en Ingeniería Biomédica), una acreditación profesional específica emitida por la administración competente o experiencia profesional práctica documentada en el mantenimiento del tipo de productos de que se trate”.

Ámbito científico

Por último, el ámbito de actuación propio del nivel de master se corresponde con las actividades de I+D+i dentro de centros y grupos de investigación científica y tecnológica, públicos y privados. Su actividad debe suponer el motor y soporte al resto de actividades señaladas anteriormente. Además de la investigación o generación de nuevo conocimiento, otras tareas a desarrollar en este ámbito incluyen el desarrollo de producto, asesoramiento, certificación y evaluación de productos e instalaciones, así como la formación.

De acuerdo con lo señalado anteriormente, la inversión en I+D en productos sanitarios se sitúa en España entre el 3% y el 6%  de la facturación en productos sanitarios, muy lejos del 8% que presenta la media europea según los datos de EUCOMED.

 El Instituto de Salud «Carlos III» identificó el ámbito de la “Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina” como uno de los temas de interés estratégico, con la creación de un Centro de Investigación Biomédica en Red en Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), uno de los nueve existentes, y el único que no está centrado en un conjunto concreto de patologías.   A nivel europeo, el Horizonte 2020 ha definido el reto: Health, demographic change and wellbeing.  Este reto se ha trasladado también al nuevo Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación, dentro del Programa Estatal de I+D+I Orientada a los Retos de la Sociedad (Reto en salud, cambio demográfico y bienestar).

Para conseguir este objetivo es fundamental la convergencia de ámbitos de conocimiento como las ciencias cognitivas y neurociencias, la biotecnología e ingeniería de células y tejidos, las tecnologías avanzadas de información y la nanociencia, y especialmente la existencia de científicos y tecnólogos formados en este ámbito multidisciplinar.